El giro de Putnam: el fin del valor
Como tantos intelectuales, Hilary Putnam es un buen filósofo, pero un mal juez de la buena economía. En Friday Philosophy de esta semana, el Dr. David Gordon analiza la confusión de Putnam entre hechos y valores.
Como tantos intelectuales, Hilary Putnam es un buen filósofo, pero un mal juez de la buena economía. En Friday Philosophy de esta semana, el Dr. David Gordon analiza la confusión de Putnam entre hechos y valores.
Los economistas consideran que la probabilidad es fundamental para el análisis económico, pero, como escribió Ludwig von Mises, la acción económica implica acontecimientos únicos y con un propósito, no aleatorios.
La Escuela Austriaca de Economía no es una creación del siglo XX ni siquiera del siglo XIX. Por el contrario, la economía austriaca tiene sus raíces en el pensamiento lógico, tal y como lo desarrollaron Aristóteles y Tomás de Aquino.
El marco económico austriaco muestra que la valoración subjetiva no es arbitraria, sino que tiene un propósito, ya que las personas otorgan valor a las cosas a través de un marco de medios y fines.
Perder el dinero, las tarjetas de crédito y los pasaportes en un taxi de la ciudad de Nueva York podría haber sido un desastre. Gracias a la confianza y la cooperación entre personas que no se conocían, esta historia tuvo un final feliz.
Al estudiar praxeología, algo tan trivial como la receta de un pastel de chocolate puede convertirse en una forma de enseñarnos mejor la economía austriaca.
Los economistas austriacos difieren de la corriente económica dominante en muchos aspectos, pero la ruptura con la teoría de la utilidad es especialmente importante para comprender la división entre las dos escuelas de pensamiento económico.
Un yate —como cualquier otro bien que se comercializa en el mercado libre—, representa innumerables intercambios que maximizan el valor y simboliza una industria que da empleo a miles de personas para proporcionar bienes y servicios a otros.
Bob responde a argumentos erróneos sobre los déficits comerciales.
Seiscientos años antes de que Carl Menger escribiera sus Principios, Tomás de Aquino escribía sobre el papel de la valoración subjetiva en los intercambios económicos. Su obra contribuyó a sentar las bases de futuros avances en la teoría económica.